martes, 6 de septiembre de 2011

La grandeza de lo posible

La sinfonía del aire dicta la llegada de un nuevo tiempo. Comienza a virar hacia el norte indicando cual brújula el destino que seguirán los siguientes meses. Me reconforta sin igual la llegada de lo inexorable. Tras tanta incertidumbre que es la vida, las personas necesitamos en ocasiones refugiarnos en la rutina, incluso los más caóticos.

Porque tener certezas es necesario para no sucumbir a la locura que rigen los imposibles. Las estaciones, el sol, la luna, el día, la noche....acompañantes silenciosos de la historia de la humanidad, seguirán cuando me haya ido.


¿Acaso existe mayor comprensión de la poca relevancia que tenemos para alterar lo eterno? La asunción de ese concepto se antoja vital para cumplir el gran objetivo, para ser consciente de lo que sí está a nuestro alcance. Lo nuestro, lo que nos rodea.


La ambición de grandeza ciega la vista ante lo más cercano y lo único importante. Nuestra esencia reside ahí, en la capacidad por influir en lo que forma parte de nuestra vida a escala. El poder de hacer feliz, de mitigar el dolor, de convertir los días grises en azules a la gente que nos rodea debiera ser nuestra meta, esa sí, alcanzable.


El verdadero poso, la única huella que merecerá la pena dejar en nuestra historia local será lo que hayamos hecho por la gente que queremos, pero también por la que desconocemos y que quizás se conviertan en parte de los primeros con el tiempo.


Porque nuestra actitud lo es todo. Eso es lo que, sinceramente, creo que tiene sentido.

1 comentario:

  1. Te tengo que pasar el ppio de mi estudio... "estar loco"... te va a gustar...

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