domingo, 3 de junio de 2012

La senda elegida

La vida nunca se detenía. A veces más lenta, en ocasiones más rápida, pero siempre avanzando inexorablemente.

Conociendo lo vivido, su intención era andar y disfrutar cada paso, o, mejor todavía, cada pequeño gesto que el cuerpo hubiese de adoptar para finalizar avanzando en forma de paso. Uhm, qué gozada. Las pequeñas cosas de las que todo el mundo alguna vez le habló, eran por fin degustadas y saboreadas.

En ocasiones, el día amanecía de tal forma que se veía a si mismo pegándose atracones y cesurandóse por ello posteriormente. ¡Despacio! se decía. Asentía para sus adentros, ¡eso es!, se animaba.

Todo marchaba bien, quizás algún momento de evasión mental hacia atrás o hacia adelante (lo que más echaba de menos) imaginándose un futuro que nunca sería tal porque la dote de la adivinación no es don de las personas y sí en cambio el pensar que la tenemos.

Pero, ¿era real? Y si lo era, ¿cómo podía ser que el sólo viese su camino cuando a su alrededor personas muy cercanas para él, las más, sufrían. ¿Acaso se convirtió en lo que siempre le aterró? En una piedra donde todo rebota y nada siente, cuya coraza de nada y todo protege. Un alma vacía....

Asustado y escandalizado por sus propios pensamientos, retrocedió como hacía tiempo que no lo hacía, y mientras esto sucedía, sus ojos esclamaban desgarro mientras contemplaban lo que le rodeaba. ¿Cómo? ¿por qué? ¿cuándo?....No hayaba respuesta para darle de comer a los fantasmas que las sombras creaban recordándole su impasividad.

¡Ciego, sordo y mudo he sido!...¡Egoísta vil que nada ni nadie altera ni preocupa!.

Aquel hombre, envuelto en su eterno fuego interno, desgarrose la armadura que si quiera conocía que portaba, en busca de recuperar lo pérdido, de sentir lo olvidado, de recordar lo vivido.

El golpe fue mortal...la severidad de las heridas producidas por los impactos del conocimiento del sufrimiento propio y ajeno provocaron su muerte, mas su muerte carnal, pues su alma yacía condenada y enterrada muchos tranquilos pasos atras.


lunes, 21 de mayo de 2012

Nocturnidad

De nuevo el aire frío de aquel otoño que amenazaba con quedarse eternamente se colaba por la ventana entreabierta golpeando las cortinas con fuerza. Mientras tanto, la madera del suelo crujía haciendo imposible el sigilo de aquella sombra que, nerviosa, intentaba desesperadamente pasar desapercibida dentro de la casa.

Los faros de un coche al pasar la iluminaron por un instante dibujando un contorno de algo o alguien con un objeto en la mano de un brazo alargado en posición de guardia. Su intención era desconocida para los que allí dormitaban de forma audible.

Aún con el ensordecedor caer de la lluvia, aquella silueta se movía dejando tras de sí un sin fin de ruidos semejantes al lamento de un bebé. No había forma, era cuestión de tiempo que los guardianes dirigiesen sus miradas hacia dónde se encontraba y lo sabía.

En un último arrebato y haciendo acopio de la agilidad propia de una persona curtida con los años en esas lides, pego dos grandes zancadas hechas sin la menor de las cautelas estampando al finalizar la segunda de ellas, su pie contra el quicio de la puerta que daba acceso a la habitación contigua. El quejido sonó a lobo herido.

De repente, a un golpe seco en el otro extremo de la casa le siguieron unos susurros, luego unos pasos apresurados y después una voz que se alzó potente a la par que se encendía la intensa luz del pasillo;

- Pero, ¿se puede saber qué coño haces con las zapatillas en la mano y con cara de estreñido? Subnormal, más que subnormal. Anda, vete a la cama que mañana hablamos. Habrase visto...

- VVale pappá...

Esa no fue el fin de fiesta que Pedro Sanchez alias el Peonzas, mote puesto por sus amigos por su gran afición a beber y comenzar a girar hasta el desmayo, esperaba tener...pero no sería la última vez que volviese a jugar a los ninjas borrachos con zapatillas en mano.

Al fin y al cabo, ¡el próximo fin de semana no estaba tan lejos!

lunes, 13 de febrero de 2012

De bocados y otros placeres

De nuevo Heróes del Silencio...de nuevo la hoja en blanco de un blog pérdido en el oceano de la red de redes y yo...otra vez la sensación de que debo volver a empezar a olvidar, de cerrar una nueva página que imaginé escribir y que jamás llegué a posar la pluma sobre ella.

Ella...siempre ella. Ella, la otra, la de esta vez, la pasada, la futura. Ella ha tenido muchos nombres y rostros a lo largo de mis 32 otoños ya cumplidos. Todos aquellos que yo he permitido y que pocas se han ganado de verdad.

Ganar, ganarse, ganarme. ¿Cual es el premio?¿yo?...¿si alguien gana?¿quién pierde?...jamás he formulado esta pregunta al reflejo opuesto que habita dentro del marco. No hay ganadores ni vencidos, sólo hay alegría o tristeza, ilusión o rabia, pero nunca victoria o derrota.

Sigo buscando y ya van para 3 años, aunque realmente son más. Son tantos como perdí recordándola. Ya no me afecta su recuerdo, pero sigue estando ahí los restos de lo que mi cuerpo y mi mente experimentaron hace ya mil lunas.

Como el experimento de Paulov, el tintineo de la campanilla me recuerda la comida con la que alimenté mi corazón y es difícil desasociar tal hábito...sobretodo cuando nunca después has vuelto a probar aquel suculento manjar. Tan sólo sucedaneos.

Pero el problema muchas veces no es de lo que se come, sino de quién lo come. De no saber saborear con paladar objetivo los sutiles matizes de cada particular bocado, culpa de unas papilas gustativas con memoria excesiva. La misma que el dueño del cuerpo al que pertenecen y que precisamente por tener tantas ansias de darles a probar lo que están deseando inasequibles al desaliento, se equivoca y trata de otorgar categoría de cinco estrellas un plato que es mero espejismo de la realidad que oculta.

Estoy convencido que seré feliz, más que nada porque quizás lo sea ahora sin saberlo. Y si es así, qué lástima estar desperdiciándolo...¿cómo saber que eres feliz?¿que es la felicidad?...¿conseguir aquello que no se tiene?...y, si finalmente se logra...¿entonces?. La felicidad debería ser saber disfrutar de lo que uno tiene y por lo que uno se rodea.

Lo que venga, por muchos esfuerzos que hagamos por intentar averiguarlo, será sorpresa. Lo que conocemos es lo actual y mañana es ya tarde. Qué ironía....mañana es tarde...habrá pues que dejar lo que sea que estemos haciendo ahora y simplemente respiremos, porque ese instante será el ahora y nuestra bocanada, el mayor de los manjares.

Un beso enano. Un beso Tato.